Yuko Mohri dirigirá en Santander, del 1 al 10 de junio de 2026, un taller bajo el título Moré Moré (Leaky): Santander, organizado por la Fundación Botín. El título proviene de una serie de instalaciones de Mohri expuestas en su muestra Entrelazamientos en el Centro Botín, basadas en el bricolaje improvisado y la “Beauty of Use” (“belleza del uso”, según el término del filósofo japonés Soetsu Yanagi). Para Yuko, encontrar la belleza, su valor estético y su significado en objetos cotidianos y funcionales constituye la raíz del proceso artístico.
La artista comenzó a recopilar documentación fotográfica de zonas dañadas por filtraciones de agua (“Leaky Spots”) en las estaciones de metro de Tokio como parte de su trabajo de campo entre 2009 y 2011. El personal de las estaciones recurre a objetos cotidianos —cubos, lonas, cinta adhesiva, botellas e incluso paraguas de plástico— para hacer frente a las filtraciones de agua subterránea en la infraestructura urbana. Este proceso de bricolaje ha sido incorporado por Mohri en su propia práctica artística. Así surgió su reconocida serie Moré Moré (Leaky), incluida en la muestra, que los participantes explorarán junto a la artista. Esta serie constituye la base del taller, que se complementará con conversaciones, actividades participativas y trabajo colaborativo.
Yuko Mohri (Kanagawa, Japón, 1980), vive y trabaja en Tokio.
Cursó estudios interdisciplinares en Bellas Artes en la Universidad de las Artes de Tokio y su obra siempre se ha destacado por su estrecha relación con el sonido y la música. Además, es conocida por sus composiciones intrincadas y originales, gracias a las cuales en 2024 fue seleccionada para representar a Japón en la 60.ª Bienal de Venecia. Toma su inspiración de Marcel Duchamp (1887 1968) y Alexander Calder (1898-1976) para crear esculturas cinéticas site-specific que incorporan objetos encontrados e instrumentos musicales reelaborados y conectados a circuitos electrónicos.
Su obra responde a fenómenos imperceptibles, transitorios y efímeros como la gravedad, el magnetismo, el calor y la humedad, mientras elementos ambientales aleatorios e inestables como el aire, el polvo, los escombros y la temperatura— dan forma a sus ensamblajes, transformándolos en ecosistemas orgánicos en los que el componente sonoro ocupa un lugar central.
