EL ENCUENTRO ENTRE EL SER HUMANO Y EL PAISAJE, EL PUNTO DE PARTIDA DE ESTE AÑO EN EL CENTRO BOTÍN
- El taller de performance “Encuentro entre ser humano y paisaje”, impartido por las artistas santanderinas Marta Serrano y Jana de Luque, invita a experimentar, a través del arte de acción cómo la naturaleza y el entorno dejan su huella en nuestro cuerpo y todo ello puede ser inspiración para la creación artística.
- La tarde del sábado 10 de enero, “Dancing Teen” convertirá el auditorio del Centro Botín en un espacio para escuchar música en directo, divertirse y moverse con el bailarín y coreógrafo Bhera 224, transformando cada gesto en una expresión libre y creativa.
- Arte y emoción se entrelazan en la visita comentada a la exposición Las olas perdidas, una actividad que guiará Bárbara Rodríguez Muñoz, directora de exposiciones y de la colección del Centro Botín. Carolina García, experta en inteligencia emocional y creatividad, impartirá el curso “Artes y emociones vinculadas al aprendizaje”, en el que invitará a los participantes a explorar cómo algunas emociones como la curiosidad o la incertidumbre influyen en nuestro aprendizaje.
El inicio del año y la vuelta de las vacaciones suelen llegar marcados por la prisa, los propósitos y la sensación de volver a empezar. Frente a ese ritmo acelerado, el Centro Botín invita a detenerse, observar y percibir lo cotidiano con una perspectiva renovada desde el arte y la creatividad. En este contexto se enmarca el taller “Encuentro entre ser humano y paisaje”, que tendrá lugar los días 17 de enero, de 10:00 a 14:00 y de 15:30 a 19:30 horas, y el 18 de enero por la mañana. Impartido por las artistas santanderinas Marta Serrano, procedente de las artes visuales, y Jana de Luque, poeta, e inspirado en la exposición Las olas perdidas del colectivo artístico londinense Cooking Sections (Daniel Fernández Pascual y Alon Schwabe), el taller combina ejercicios prácticos para investigar cómo la naturaleza deja su huella en la ciudad y en quienes la habitan, y propone explorar el cuerpo como espacio de experimentación y diálogo con el entorno a través del performance art o arte de acción.
El auditorio del Centro Botín se convertirá el 10 de enero, de 18:30 a 20:30 horas, en una pista de baile pensada para adolescentes con “Dancing Teen”, una actividad donde la música y el movimiento se mezclan con la curiosidad y la amistad, sin pasos predefinidos ni exigencias técnicas, simplemente con el único objetivo de disfrutar del momento compartido. La tarde del sábado, un DJ mezclará distintos estilos musicales mientras Bhera 224, bailarín profesional y coreógrafo con formación en danza contemporánea y street dance, acompañará a quienes quieran explorar nuevas formas de expresión corporal. La actividad es gratuita y no requiere retirada previa de entrada, con acceso libre hasta completar aforo.
El recorrido por las distintas formas de experimentar el arte continúa con la visita comentada a la exposición Las olas perdidas, que tendrá lugar el 14 de enero a las 18:30 horas. Guiada por Bárbara Rodríguez Muñoz, directora de exposiciones y de la colección del Centro Botín y comisaria de la muestra junto al colectivo de artistas londinense Cooking Sections, formado por Alon Schwabe y Daniel Fernández Pascual, la visita invita a sumergirse en la instalación y descubrir cómo ciencia, creatividad y emoción se entrelazan. Durante el recorrido, los visitantes pueden acercarse a la obra performativa y musical, recorrerla con la mirada, escuchar sus sonidos y percibir cada gesto, descubriendo así los detalles de su proceso creativo de manera cercana y directa.
El mismo día, el Centro Botín inaugura el curso “Artes y emociones vinculadas al aprendizaje”, que se desarrollará entre el 14 de enero y el 18 de febrero (días 14, 21, 28 de enero y 4, 11 y 18 de febrero, de 18:30 a 20:00 horas). Impartido por Carolina García, experta en inteligencia emocional y creatividad, y en colaboración con el Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, esta formación invita a comprender cómo emociones como la curiosidad, la incertidumbre o el aburrimiento influyen en nuestra forma de aprender. A través de dinámicas creativas y artísticas, los participantes aprenden a identificar, regular y aprovechar estas emociones en beneficio del desarrollo personal, sin necesidad de conocimientos previos.
