ITINERARIOS XXXI

EL CENTRO BOTÍN PRESENTA ITINERARIOS XXXI, EL RESULTADO DE UNAS BECAS QUE FAVORECEN LA EXPERIMENTACIÓN Y EL INTERCAMBIO

  • La exposición anual Itinerarios recoge y presenta las obras de los artistas internacionales distinguidos cada año con una Beca de Arte de la Fundación Botín, unas ayudas que han sido concebidas sin límites de edad, nacionalidad o temática, y que favorecen la libertad de experimentación y el intercambio entre contextos, lenguajes y generaciones.
  • Esta muestra, que podrá visitarse del 21 de noviembre de 2026 al 25 de abril de 2027, reúne las propuestas de los artistas que fueron seleccionados en la convocatoria de las becas de 2024: Elena Aitzkoa, Sahatsa Jauregi, Mar Reykjavik, Naomi Rincón-Gallardo, Inmaculada Salinas, y Lorenzo Sandoval.
  • En su conjunto, los proyectos presentados muestran personajes y sistemas —humanos o no-, materiales y técnicas —existentes o especulativas— que multiplican los relatos, relaciones e intenciones inicialmente esbozados por cada artista al comienzo de su proceso.
  • Desde sus inicios y a través de estas becas, la Fundación Botín ha apoyado la carrera de más de 200 artistas, algunos de los cuales gozan de gran reconocimiento.

A partir del sábado, 21 de noviembre, podrá visitarse en la primera planta del Centro Botín Itinerarios XXXI, la exposición anual que recoge y presenta las obras de los artistas internacionales distinguidos cada año con una Beca de Arte de la Fundación Botín, una convocatoria que desde 1993 apoya a artistas nacionales e internacionales en sus proyectos de formación, investigación y producción. Concebidas como un territorio abierto, sin límites de edad, nacionalidad o temática, estas ayudas favorecen la libertad de experimentación y el intercambio entre contextos, lenguajes y generaciones, y gracias a ellas la Fundación Botín ha apoyado ya la carrera de más de 200 artistas, algunos de los cuales gozan de gran reconocimiento.

En el caso de Itinerarios XXXI, en esta sala se reúnen los proyectos desarrollados por los seis artistas seleccionados en la convocatoria de las becas de arte de 2024: Elena Aitzkoa (Vitoria, País Vasco, España, 1984); Sahatsa Jauregi (Salvador de Bahía, Brasil, 1984); Mar Reykjavik (Valencia, España, 1995); Naomi Rincón-Gallardo (Raleigh, Carolina del Norte, Estados Unidos); Inmaculada Salinas (Guadalcanal, Sevilla, España, 1967); y Lorenzo Sandoval (Madrid, España, 1980).

El jurado de esta edición, compuesto por las comisarias Laura Vallés Vilchez y Alicia Ventura, junto con los artistas June Crespo y Nuno da Luz, ambos becarios de arte de la Fundación Botín, ha realizado una selección que refleja la diversidad y vitalidad de la práctica artística contemporánea. Además, acompañando a la muestra se editará un catálogo que recoge los proyectos de estos seis artistas junto a un ensayo -titulado “Todo depende de la frecuencia”- de Laura Vallés Vilchez, en el que se habla de cómo esta beca no es sólo el tiempo material de su duración (un año), sino la posibilidad de que una idea se desvíe y se abra a otras. Así, para Vallés, si prestamos atención podemos ver mucho más allá de seis proyectos de seis artistas, ya que en estas salas aparecen personajes y sistemas —humanos o no—, materiales y técnicas —existentes o especulativas— que multiplican los relatos, relaciones e intenciones inicialmente esbozados por cada artista al comienzo de su proceso.

Así, la estructura circular de acero de Sahatsa Jauregi activada por la compañía Tripak, se convierte en máquina performativa que reflexiona sobre las arquitecturas circulares como espacios de encuentro y de control. La fábula audiovisual de Naomi Rincón-Gallardo parte de una figura del Códice Florentino para desplegar un mundo de criaturas híbridas y una genealogía lésbica silenciada por la historia. Lorenzo Sandoval conecta los sistemas de irrigación andalusíes con la cibernética a través de una serie escultórica y una película que sigue a una antropóloga en busca de cartas ocultas sobre el trabajo y el tiempo lento. Inmaculada Salinas investiga los romances históricos dedicados a las «malas mujeres», traduciéndolos en series de dibujo minucioso que devuelven movimiento y voz a relatos fijados por la tradición moralizante. Mar Reykjavik ensaya una traducción afectiva del lenguaje que, a través de una película a cuatro pantallas, desplaza el sentido hacia el sonido y la emoción, y cuestiona las relaciones de dominación entre lenguas.  Elena Aitzkoa presenta esculturas textiles empapadas en escayola —»tierras» en el suelo y «atmósferas» suspendidas— que traducen el paisaje de la Sierra de Arrato en un ecosistema de materia viva. De artista en artista, de obra en obra, las salas se revelan como un territorio habitado por múltiples voces que van más allá de su autor o autora original.

Artistas Itinerarios XXXI

ELENA AITZKOA (Álava, España, 1984)

La práctica de Elena abarca la escultura, el dibujo, la poesía y la performance. La artista entiende sus creaciones como ecosistemas que se alimentan de elementos, tanto físicos como emocionales, de su entorno y de su propia experiencia vital. Sus esculturas están hechas, principalmente, con textiles empapados en escayola líquida y pigmentada. Este proceso implica pasar por distintos estados de la materia: lo que finalmente vemos como una escultura sólida solo existe gracias a lo que ocurrió antes, cuando el material aún era líquido y maleable. Las obras incorporan también arcilla, ramas, piedras y objetos cotidianos.

La sala presenta cuatro «tierras» (piezas de gran formato colocadas en el suelo) y siete «atmósferas» (esculturas más ligeras que cuelgan en las paredes). Las «tierras» reúnen en su interior otras esculturas más pequeñas, formando un conjunto diverso donde conviven lo individual y lo colectivo. Las «atmósferas», por su parte, están colgadas a la altura del pecho para que el espectador sienta la cualidad receptiva del aire circulando alrededor. Estas, a través de su color y su forma, transmiten una sensación de ligereza y elevación.

Según Elena Aitzkoa, “Reconozco como fuente total de inspiración el territorio que se desvela en la Sierra de Arrato donde vivo y trabajo. Lejos de ser una imagen idílica, lo que ligeramente denominamos “paisaje”, es una comunidad de seres vivos al amparo de formaciones geológicas y un clima. Mundos dentro de otros mundos.”

 

SAHATSA JAUREGI, (Salvador de Bahía, Brasil, 1984)

El trabajo de Sahatsa parte de la observación de las características de los objetos y las personas que le rodean y de cómo se relacionan entre sí. En sus trabajos más recientes ha incorporado el metal, la soldadura y el acero, creando obras escultóricas que parecen personajes o seres en transformación. Su propuesta para este espacio consiste en una estructura circular de acero que gira sobre su propio eje y sirve como organismo mecánico performativo. Podría entenderse como la esencia de un espectáculo que ha quedado contenido en una escultura.  La estructura es también una máquina desplegable de complejos movimientos y extensiones, cuya función no está clara y necesita ser usada para descubrirse.

La obra es activada por la compañía de performance Tripak de manera puntual en el transcurso de la exposición. La indumentaria, diseñada por el artista Mikel Ruiz Pejenaute, envuelve a modo de piel tanto a las performers como a la escultura.

Según Sahatsa Jauregui, “Las arquitecturas circulares han sido históricamente proyectadas como estructuras al servicio de la convivencia y el encuentro, así como sistemas de vigilancia y de control. Los anfiteatros romanos habilitaban de manera efectiva la amplificación de la voz y el visionado envolvente, haciendo posible la experiencia comunitaria. Pero también son circulares las cárceles panópticas, con un mecanismo aplicable al control del comportamiento.”

 

MAR REYKJAVIK (Valencia, España, 1995)

Durante el periodo de la beca, Mar disfrutó de una residencia artística en Índex, The Swedish Contemporary Art Foundation (Estocolmo, Suecia), donde investigó la «traducción afectiva», un proceso que busca traducir atendiendo, no tanto al significado de un texto, sino a su sonido, ritmo y otras asociaciones posibles. El foco no está en traducir literalmente de una lengua a otra, sino en cómo el repertorio lingüístico, cultural y afectivo de cada persona interviene en la traducción.

En esta sala se presenta In a train going to Tanto, una película que se proyecta en cuatro pantallas a la vez. En ella, cuatro personas —Carin, Josse, Ofelia y Dakota— leen e interpretan un guion construido teniendo en cuenta las lenguas que manejan —sueco, valenciano, inglés, castellano, meänkieli (una lengua hablada en el norte de Suecia) y lengua de signos sueca— y a partir de distintas operaciones de “traducción afectiva”.

El guion se escribió en Estocolmo, en 2025, a partir de estos ejercicios y de las distintas lenguas que las participantes ponen en juego. La película muestra un día de ensayo y lectura de este texto. No es una película convencional, ya que se pueden ver también las condiciones del rodaje, el ambiente y las emociones de quienes participan, algo que normalmente no se muestra en el cine.

Según Mar Reykjavik, “Esta metodología permite desplazar y abstraer el lenguaje hacia sus formas fonéticas y suspender la exigencia de equivalencia semántica, abriendo la traducción al repertorio lingüístico, cultural y afectivo de quien la practica.”

 

NAOMI RINCÓN-GALLARDO (Carolina del Norte, Estados Unidos, 1979)

La práctica de Naomi combina performance, vídeo, música, utilería artesanal y ficción especulativa para abordar cuestiones de colonialidad, género, resistencia y memoria. Así, su obra Hormiguero Patlache es una fábula audiovisual que toma como punto de partida la imagen y descripción de una figura llamada “Patlache”, del Códice Florentino, una obra enciclopédica sobre la sociedad y cultura de los pueblos nahuas del centro de México, realizada en el siglo XV por el fraile Bernardino de Sahagún, junto con escribanos e informantes indígenas nahuas.

En el vídeo, los dos personajes -inspirados en esta imagen del códice- acceden a un mundo de criaturas que van más allá de lo humano, y se ensamblan con lo animal, lo vegetal y lo monstruoso, inspiradas en el poder de las deidades mesoamericanas. La figura sentada que observa a la enigmática Patlache sigue a una hormiga arriera que la guía hacia un cactus con pechos y una flor carnívora, para ser iniciada en su devenir como hormiga.

Según Naomi Rincón-Gallardo, “Más allá de apariciones intermitentes, más acá de fragmentarios momentos salientes, existencias saturadas de sensación, ínfimos registros máxima especulación.”

 

INMACULADA SALINAS (Sevilla, España, 1967)

Para Inmaculada, la pintura y el dibujo sistemático son herramientas de reflexión. Su obra se caracteriza por largas series que incorporan fotografías, textos y, principalmente, dibujos minuciosos elaborados a partir de patrones repetidos; estos responden, en algunas ocasiones, a un gesto primario, y, en otras, a la recolección de materiales que han atravesado épocas como romances, enciclopedias y/o fotografías familiares.

Durante el periodo de la beca, Inmaculada investigó los romances dedicados a las llamadas «malas mujeres», que durante siglos adoctrinaban sobre lo que no debía ser una mujer y que revelan la falta de oportunidades, autonomía y voz de sus vidas. Para la artista, dibujar estos textos es una forma de escuchar y dar espacio a unas voces que habían quedado reducidas a una advertencia moral y, así, poder transformar los relatos.

Las series resultantes toman, en parte, el título de estos romances —La infanta preñada; Las novias; La serrana de la Vera; Las guerras; Casimira Valletón o Las sombras— y contienen imágenes heredadas de la historia: grabados de antiguas enciclopedias, escenas de guerra o fotografías familiares. Al recortarlas y reorganizarlas no se corrige el pasado, sino que se devuelve el movimiento a algo que estaba fijado. Los símbolos que recorren las obras —espirales, montañas, caminos— no representan un paisaje exterior, sino que son figuras que personalizan la evolución del conocimiento de una manera no lineal.

Según Inmaculada Salinas, “La espiral vuelve sobre sí sin repetirse; la montaña obliga a detenerse para cambiar la mirada; el camino sinuoso recuerda que comprender nunca ha consistido en llegar antes, sino en recorrer.”

 

LORENZO SANDOVAL (Madrid, España, 1980)

La investigación de Lorenzo relaciona los sistemas de irrigación de origen andalusí con la genealogía de la cibernética (el estudio de los sistemas de control y comunicación) a través de la idea del circuito. Así, en esta muestra el artista presenta una serie escultórica de siete elementos, correspondientes a los siete capítulos de una película también incluida en el espacio. En estos elementos se relacionan diagramas de carácter algorítmico, realizados por cibernetistas, con elementos gráficos que provienen de procesos arqueológicos, museográficos y contemporáneos en relación con la historia del uso del agua y las huertas. Además, cada uno incluye una pieza cerámica, realizada con la Fundación Fajalauza, y unos textiles en colaboración con Zineb Achoubie.

La película de ficción narra el viaje de Fátima, una antropóloga marroquí, a varias zonas del sur de la península y de Marruecos en busca de referentes arquitectónicos relativos al sistema de acequias. Uno de los elementos que utiliza son las ilustraciones que aparecen en el libro sobre Bayad y Riyad, un manuscrito ilustrado del siglo XII realizado en el periodo andalusí. Específicamente, la ilustración de una noria hidráulica la lleva a empezar su recorrido por la localidad de Alcantarilla, donde se encuentra una de estas norias. En el Museo de la Huerta, en esta localidad, encuentra siete cartas ocultas en un libro de la biblioteca, escritas por un agrónomo en los años 90 y dirigidas a su bisnieta Luz, a quien aún no conoce.

Según Lorenzo Sandoval, “En estas cartas, el agrónomo habla de la dignidad del trabajo lento y como este se encuentra en peligro frente a la voracidad de la industria. Habla de los árboles y los pájaros, de cómo son parte del mismo ecosistema que el agua, la gente, los insectos y las lunas que determinan el riego. Habla de cómo en cada onda del agua que se mueve vibra el universo.”

 

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