SER GOTA, SER OCÉANO: EL CENTRO BOTÍN PONE EN MARCHA UN PROCESO CREATIVO PARTICIPATIVO EN LA EXPOSICIÓN LAS OLAS PERDIDAS
- Gracias a esta iniciativa, todos los visitantes de la exposición Las olas perdidas, de Cooking Sections, pueden reflexionar sobre sus entornos naturales y desarrollar ideas creativas para protegerlos.
- La actividad se lleva a cabo durante las visitas guiadas y también de forma libre en un espacio de reflexión habilitado para ello dentro de la misma exposición que contiene los materiales necesarios para dejarse llevar por el proceso.
- La metodología, diseñada por el Centro Botín junto al Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, se articula en las dos fases que acompañan a cada persona durante la visita: la emoción que surge al disfrutar de la performance y la generación de ideas creativas de cada visitante orientadas al cuidado de su entorno natural.
- Las propuestas surgidas en este proceso se están compartiendo con Cooking Sections, contribuyendo así a la investigación iniciada en Santander por los artistas.
Cada persona puede ser mucho más que un espectador y convertirse en parte viva de la exposición. Con esta premisa, y durante el tiempo que esté abierta al público la instalación Las olas perdidas de Cooking Sections, que podrá visitarse hasta el 1 de marzo de 2026, el Centro Botín ha puesto en marcha un proceso creativo participativo que permite a los visitantes reflexionar sobre sus entornos naturales y desarrollar ideas creativas para protegerlos.
Así, para acompañar esta experiencia, se ha creado un espacio de reflexión permanente dentro de la propia muestra, disponible para cualquier persona que la visite. En él se puede participar en un proceso creativo a gran escala, dividido en dos fases, que transforma la emoción frente a la obra en pensamiento creativo y acción colectiva. La metodología, desarrollada junto al Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, guía a quienes participen para convertir sus sensaciones y reflexiones en ideas creativas, que se están compartiendo con Cooking Sections para continuar la investigación iniciada en Santander. Los artistas volverán en febrero y adelantarán alguna de estas conclusiones.
Cómo participar en el proceso creativo
Lo primero que hay que hacer es disfrutar de la performance, la música, los bailarines, la imagen de la sala con la bahía de fondo y los textos sobre las olas. Después, hay que entrar en el espacio de reflexión y dejarse guiar, primero, a la introspección y, después, a trasladar esa reflexión al entorno natural que nos rodea a cada uno de nosotros: pueblo, parque, campo, paisaje… Es un proceso sencillo y accesible que se lleva a cabo a través de un folleto que sirve como guía, libros inspiradores recomendados por las bibliotecas de Cantabria y cintas azules de papel en las que plasmar con ceras las ideas creativas. De esta forma, la visita a la exposición se convierte en una oportunidad para que cada uno aportemos una gota a este océano en el que podemos convertirnos si nos unimos, participando en la investigación de un colectivo que trabaja con las comunidades locales en proyectos a largo plazo. Y es que Las Olas Perdidas inicia su andadura en el Centro Botín, pero, como todo lo que hace Cooking Sections, continuará en el tiempo, y la aportación de todos los visitantes será una parte importante que dará pistas a los artistas sobre cómo continuar con su investigación.
La primera fase del proceso propone mirar hacia dentro e identificar qué se siente al ver a los bailarines moverse y jugar con los muelles al ritmo de la música que habla de las olas perdidas. Invita a detenerse y prestar atención a las sensaciones, emociones, recuerdos o pensamientos que surgen de manera espontánea en esta contemplación. Identificar lo que sentimos y ponerle nombre no siempre resulta fácil, pero incluso palabras sueltas o impresiones rápidas ayudan a comprender cómo nos interpela la instalación. Cuando la experiencia se comparte en grupo o en familia, este ejercicio permite descubrir la diversidad de miradas y cómo una misma obra puede generar lecturas muy distintas. Tras reconocer las emociones, el proceso invita a reflexionar sobre su origen y a preguntarse por qué nos sentimos así, convirtiendo la obra en un espejo de nuestras propias vivencias y en un punto de partida para activar el pensamiento creativo.
En la segunda fase, esa introspección se traslada hacia fuera. A partir de lo sentido y pensado, se invita a responder a la pregunta que los artistas hacen a los visitantes:
¿Qué olores, sabores o imágenes relacionadas con la naturaleza de tu entorno ya casi no percibes y te gustaría seguir sintiendo? Elige uno y escríbelo.
Desde ahí, se propone generar múltiples ideas creativas sobre cómo proteger dicho elemento. El proceso fomenta la libertad de pensamiento y la imaginación, recordando que la creatividad surge al explorar sin juicios y al permitirnos que aparezcan propuestas inesperadas.
De entre todas las ideas generadas, cada persona selecciona la que considera más creativa y la plasma en una tira de papel junto a su edad y localidad. Estas propuestas, además de enviarse a los artistas, se están incorporando a las estructuras colocadas en las antesalas de las tres plantas del Centro Botín, formando un mar de ideas inspirador y en constante crecimiento. El recorrido invita a llevar esas ideas a la práctica, recordando que incluso los gestos más pequeños, cuando se suman, pueden generar un impacto colectivo.
De esta forma, Las olas perdidas trasciende lo visual y lo emocional para convertirse en un espacio donde la creatividad de cada visitante se convierte en una acción colectiva. Cada emoción, cada reflexión y cada idea pasa a ser un acto que conecta a las personas entre sí y con el mundo natural, recordando que el cambio empieza cuando, gota a gota, nos convertimos en océano.
