Intervención escultórica de Cristina Iglesias

Cristina Iglesias, Premio Nacional de Artes Plásticas, ha diseñado específicamente para el entorno del Centro Botín y los Jardines de Pereda una intervención escultórica compuesta por cuatro pozos y un estanque, llamada Desde lo subterráneo.

La obra consta de cinco construcciones de piedra gris que encierran formas en acero fundido que se superponen unas a otras formando cavidades. Son pozos que tratan de lo subterráneo, de aquello que existe bajo la superficie. Zonas freáticas, zonas subterráneas saturadas de agua, bolsas de agua llenas de vegetaciones y moluscos, vida que habla del origen, el inmenso mar que formó la tierra.

Lo subterráneo aquí aparece representado por una masa abstracta que se construye en capas, estratos que recuerdan ciertas algas que podrían existir en un posible jardín submarino que rebosa hacia la superficie. Abstracción. Un jardín interior. una ilusión de profundidad construida. Recovecos.

La gente podría sentarse en los bordes de los triángulos observando el movimiento acompasado del agua y su rumor. Vasos comunicantes.

Los pozos se encuentran en el parque entre la ciudad y el mar. Horizonte. El agua se mueve a diferentes ritmos formando distintas secuencias entre todos ellos. Tiempo.
Uno aparece entre los árboles en un camino del jardín. Un eje. Tiene más altura. Asomarse. Tres pozos triangulares definen la curva de la plaza que se forma alrededor y debajo del edificio.
Estar y mirar. Escuchar. Escucharse.

Hay un diálogo entre la máquina y la vida.
Lo orgánico y lo mecánico se piensan de maneras relacionadas y esto construye una especie de abstracción.

El último es un estanque de poca profundidad, con el fondo inclinado, donde el agua corre en dirección al mar como si todos los pozos acompasados desaguaran en el.
Desde ahí, arranca la escalera que sube al edificio.

Es una obra que exige caminar. Es un paseo.
De un lugar a otro.
El orden no importa aunque siempre hay una dirección.
La memoria de lo que vamos viendo se acumula sobre lo que vemos después. También la percepción de las formas abstractas.
¿Son realmente lo que nos parece que son?

Cristina Iglesias. Artista.

En septiembre de 2018 Cristina Iglesias impartirá el Taller de Artes Plásticas de la Fundación Botín, y del 6 de octubre de 2018 al 24 de febrero de 2019 podrá visitarse la exposición retrospectiva “CRISTINA IGLESIAS: ENTRƎSPACIOS”.

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Dibujos Preparatorios

Cristina Iglesias

San Sebastián, 1956

Nacida en San Sebastián en noviembre 1956, estudió Ciencias Químicas en su ciudad natal (1976-1978). Tras un breve período en Barcelona dedicado a la cerámica y al dibujo, estudió Escultura en la Chelsea School of Art de Londres, Reino Unido (1980-1982). En 1988 le fue concedida una beca Fullbright para estudiar en el Pratt Institute de Nueva York. En 1995 fue nombrada profesora de Escultura en la Akademie der Bildenden Künste de Múnich, Alemania, y en 1999 fue galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas de España. En 2012 ganó el Grosse Kunstpreis Berlin. Representó a España en dos ocasiones en la Bienal de Venecia (en la 42.ª edición de 1986 y la 45.ª edición de 1993); en la Bienal de Sídney (1990); en la Bienal de Taipéi (2003); en la Bienal de SITE Santa Fe (2006); y en la Trienal de Folkstone (2011). También representó a su país en la Exposición Universal de Sevilla (1992) y en la de Hannover (2000), así como en el Carnegie International, Museum of Art, Carnegie Institute, de Pittsburgh (1995). En 2015 obtuvo el Premio Real Fundación de Toledo y la Medalla de Oro Mérito Bellas Artes.

Imágenes

Otros Proyectos Relacionados

 

La fuente profunda (1997-2006)
Instalación Permanente en Leopold de Waelplaats, Amberes
Cemento policromado, resina y agua
13,72 x 32,88 m
Foto : Kristien Daem

La Fuente profunda, 1997-2006

En su superficie líquida, La fuente profunda fusiona el fragmentado espacio circundante de la plaza. Una vez unificada, sin embargo, la imagen del espejo se esfuma cuando, de forma casi imperceptible, el estanque se vacía y el agua se escurre hacia la misteriosa parte inferior de la superficie vegetal en bajorrelieve, que forma un tapiz verde bronce creado por una ingente acumulación de hojas de eucalipto entrelazadas. El fondo evoca el caos originario, explícitamente cerca del centro, donde el lecho vegetal se pliega sobre sí mismo formando una grieta por la que el agua brota y desaparece en forma alternada en una especie de abismo. Quienes atraviesan la plaza se sienten atraídos por la fuente, que provoca una mezcla de calma y angustia.

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Tres Aguas, 2014
Pieza permanente, Plaza del Ayuntamiento, Toledo
Foto: Attilio Maranzano

Tres Aguas, 2014

Cristina Iglesias recupera con Tres aguas esta relación estética perdida con el agua.

Las aguas del Tajo manan del empedrado de las plazas y las calles de Toledo: numerosos y variados registros de metal, algunos con imágenes clásicas del Tajo como deidad fluvial, derramando el agua de un cántaro, señalan el acceso a desagües y bocas de riego, a grifos y tomas de agua, así como a la principal red de suministro de la ciudad. Los adoquines esconden entradas de formas diversas por las que las que aguas residuales regresan al sistema de alcantarillado. Las esculturas de Iglesias nos obligan a pensar en nuestra fragilidad y éstas de Toledo, a centrarnos en la interdependencia de los ciudadanos con el río y el control de sus aguas, transportadas a la ciudad desde muy abajo.

 
Estancias sumergidas, 2010
Acero inoxidable y cemento
14 celosias de  3,12 x 2,35 x 0,25 m cada una
Instalación Permanente en Baja California, México
Foto: Courtesía Fundación Mexicana para la Educación Ambiental

Estancias sumergidas, 2010

Es una obra instalada a quince metros de profundidad bajo la superficie del Mar de Cortés, en Baja California Sur, México y utiliza el vocabulario que Iglesias ya había desarrollado en us anteriores celosías. Estancias Sumergidas es una pieza rodeada de agua por los cuatros costados y cubierta de algas. Llegará un momento en que el propio texto, un fragmento de la obra del sacerdote jesuita y naturalista José de Acosta (1540-1600), misionero en el Nuevo Mundo, será ilegible, sepultado por las algas y las criaturas marinas. Sin embargo, en este caso, la decadencia y la transformación de la escultura son intencionadas desde el principio. Emplazada en una reserva natural recién creada, la obra se convertirá con el tiempo en un entorno atractivo para los peces y otras criaturas marinas, muchas de las cuales ya la habitan.

 

Pozo V, (Variación 3) (Detalle), 2011
Polvo de bronce, resina, acero inoxidable, mecánica y agua
113 x 187 x 128 cm
Instalación Museo Nacional de Arte Reina Sofía
Foto: Attilio Maranzano

Metonimia, 2011

Cristina Iglesias se siente ávida de vegetaciones… También Iglesias reflexiona sobre el espacio a través de las plantas. Son ficciones vegetales que despiertan la curiosidad de la artista y remiten de nuevo a una naturaleza ordenada. Uno de los elementos más intrigantes en la obra de Iglesias es el pozo, que se remonta a toda una serie de tradiciones populares cargadas de significaciones y presagios, como bien saben los folkloristas. Es, en primer lugar, el lugar prohibido, en parte porque en su fondo ocurren cosas imposibles de explicar. El pozo representa, en la tradición popular, el lugar donde no es posible asomarse, el abismo. Asomarse al pozo casi de puntillas, al modo que exigen las esculturas de Iglesias, es perderse un poco. Pero el pozo, como la celosía, es también en la cultura popular la representación misma del erotismo.

Centro Botín

Muelle de Albareda s/n,

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